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Cuando Maestr­­e contaba pasajeros en el metro y Ortega Smith era un boina verde

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Nadie nace siendo político. Aunque algunos representantes parezcan llevar toda una vida ­­­entregados al servicio público, la ciencia ha demostrado que antes de la gallina estaba el huevo. Y aplicado a los candidatos a la Alcaldía de Madrid, antes de la política hubo un pasado laboral. Es más, algunos alcaldables han aprovechado su curriculum para hacer campaña, como la cabeza de cartel de Podemos-IU-AV, Roberto Sotomayor, conocido mediofondista con varios campeonatos de Europa en su haber. Otros, en cambio, han mantenido sus anteriores profesiones en la sombra, como un misterio que está a punto de resolverse…

Es sabido que el aspirante a la reeleción, José Luis Martínez-Almeida, proviene del mundo de la abogacía. ‘Pepito’, como se refieren a él en casa, heredó de su padre el esfuerzo, de su madre la fortaleza y de sus abuelos maternos la pasión por el ordenamiento jurídico. Un caldo de cultivo perfecto para que, solo tres años después de licenciarse en Derecho (1998), se sacase las oposiciones de abogado del Estado y en los próximos años desempeñara diversos puestos en Gerona, Toledo o el Tribunal Superior de Justicia de Madrid.

Esperanza Aguirre le echó el lazo político en 2007, nombrándole director de Patrimonio Histórico de la Comunidad de Madrid. Y el gobierno de Rajoy le designó director jurídico de la recién creada Airef, en 2014. «Trabajé durante un año con el ministro Escrivá, quién le ha visto y quién le ve», ironizó al respecto en la última entrevista con 20minutos. Pese a que llevaba afiliado al PP desde los veinte, no fue hasta 2015 cuando la expresidenta regional volvió a ficharle, esta vez como número tres de su lista municipal. Y entonces empezó la carrera política que hoy le ha llevado a presentarse a sus segundas elecciones municipales.

José Luis Martínez-Almeida muestra el bastón de mando tras la constitución del nuevo ayuntamiento de Madrid.
José Luis Martínez-Almeida muestra el bastón de mando tras la constitución del nuevo ayuntamiento de Madrid, en 2019.
EFE

­Su máxima rival este domingo en las urnas, Rita Maestre, trabajó en multitud de lugares para sacarse un dinero extra en su juventud: fue dependienta en el Corte Inglés o traductora de textos académicos para la Università di Bologna. Pero quizás su experiencia más anodina sea la de  contar cabezas en el metro de Madrid para realizar después estadísticas sobre el uso del suburbano. La graduada en Ciencias Políticas ha reconocido en alguna ocasión que aquello no estaba pagado, «había mucha más gente en cada uno de los vagones que euros». «Su carrera política comenzó con 26 años en Podemos, donde fue responsable, desde 2014, del Área de Políticas de Bienestar del Consejo Ciudadano», explican fuentes de su partido, en la víspera de que la sucesora de Manuela Carmena concurra a sus primeras municipales como portavoz.


Candidata municipal de Más Madrid, Rita Maestre

Serán las terceras, quien sabe si las últimas, para la candidata de Cs, Begoña Villacís. «Su primer trabajo fue de dependienta en Zara, mientras estudiaba la carrera», dicen quienes las conocen. Aunque para sacarse un dinerillo también hizo las veces de azafata. «La primera vez, me tocó asistir en un estreno a Tom Cruise. Eso moló», contó a este periódico. Después, ingresó en el mundo de la abogacía, donde trabajó por cuenta propia y ajena. «Lo último antes de la política ha sido en Legálitas, dirigiendo el área Laboral y Fiscal», explican desde su entorno. En Internet pueden encontrarse apariciones televisivas de una jovencísima Villacís, ‘desmontando mitos legales’ en un programa del canal público. 

Licenciada en Ciencias Económicas, Reyes Maroto ha trabjado en la Fundación Ideas como responsable del Área de Economía, Sostenibilidad y Bienestar, en Analistas Financieros Internacionales o en la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea) como investigadora antes de entrar de lleno en política. De joven, impartía clases particulares a los vecinos de su pueblo -Ataquices (Valladolid)- «que iban mal en mates y física y química», revelan fuentes próximas. Ya en la edad adulta, ha sido profesora de la Universidad Carlos III de Madrid, donde todavía recuerda con cariño cómo se peleaba con el centro para poder sacar a sus alumnos a que vieran el día a día de las empresas. «Para mí era fundamental enseñarles lo que había fuera de las aulas», dijo en 20m.


fotografo: Jose Gonzalez [[[PREVISIONES 20M]]] tema: ELECCIONES AUTONÓMICAS Y MUNICIPALES. Reyes Maroto. Candidato PSOE Ayto. Madrid

Quien no fue el mejor estudiante fue Javier Ortega Smith. Al menos, hasta el año previo a cursar la selectividad. Interno en un instituto de Toledo, después de haber sido «invitado a marcharse» de otros centros anteriores, el líder de Vox decidió ponerse las pilas para demostrarle a su padre, abogado de profesión, que él también podía continuar la tradición familiar. Aunque, una vez licenciado en derecho, aparcó las leyes durante unos meses para imbuirse en las pruebas de la Compañía de Operaciones Especiales de Colmenar Viejo. COE 13. Abreviatura que lleva tatuada incluso en el brazo. «Pasamos durante días en una cueva, con frío y casi sin comida ni agua», rememora décadas después una las experiencias que le marcaría para siempre.

Cuenta el entorno del líder de Podemos que «el primer curro de Roberto fue reponiendo palitos congelados de cangrejo en un supermercado». Pero pasaba mucho frío en las cámaras frigoríficas, así que sustituyó el marisco por el confort de la sección de Caballeros de El Corte Inglés. Compaginaría este segundo «curro» con su carrera como deportista durante los próximos 25 años. Y nunca dejó de lado su otra pasión, el activismo, menester en el que ha dedicado infinitas horas para luchar contra la industria del juego o la salud de los jóvenes.

Por su edad, la experiencia laboral de Luis Cueto, líder de Recupera Madrid, es la más dilatada de los siete candidatos. El concejal del Grupo Mixto fue uno de los pupilos que Carmena apadrinó nada más llegar a los juzgados de Plaza Castilla en los años ochenta. Todavía imberbe, hizo sus primeros pinitos en la comisión de embargos, experiencia que, sin sombra de duda, condicionaría su futuro. Si ante un impago el juez ordenaba la incautación de una nevera o un televisor, el joven cruzaba el Misisipi, como bautizaron al Manzanares, para ejecutar el procedimiento. En esos lares conoció a muchos padres de barrios humildes que habían avalado a sus hijos y no podían soportar la deuda. Más de tres décadas después, recuerda «sus lágrimas» cuando narra esta historia en uno de los vídeos que su agrupación le grabó de cara a las elecciones municipales.

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